Ideología

El Alcalde de Zalamea, de Calderón de la Barca, aparece como una constelación de temas literarios y de problemas históricos, de manera que cualquier interpretación filológica de la obra debe tener en cuenta el complicado juego de concordancias y variaciones que Calderón realiza en ella. Como es bien sabido, el tema central está tomado de la obra homónima de Lope de Vega; esto implica, en primer lugar, que los lectores u oyentes de la obra calderoniana conocían el conflicto y el desenlace del drama que se les presentaba. El interés de la historia no reside en el «argumento», sino en el desarrollo de la acción, en cómo se llega al resultado final, a la solución de un conflicto que, en principio parece no tenerla. Aceptar un tema conocido y señalarlo desde el título de la comedia es práctica corriente en el teatro del Siglo de Oro, pero en el caso que nos ocupa no responde sólo a la teoría de la imitatio o emulación, ni al deseo de explotar un tema de éxito; tampoco a urgencia o falta de ideas que lleve a tomar lo que se encuentra más a mano. El tema es suficientemente conflictivo y peligroso como para no tratarlo a la ligera: si Calderón lo plantea es porque tiene una propuesta, una solución que ofrecer al enfrentamiento entre soldadesca y campesinos, entre la razón individual y la social, o lo que se entiende por tal en la época.