Aunque existe una referencia al estreno en Palacio ante los reyes el 12 de mayo de 1636 de un Alcalde de Zalamea sin especificar autor, hay quien piensa que en realidad esa obra era una pieza homónima muy dudosamente atribuida a Lope de Vega y compuesta en los años veinte (según Albert E. Sloman, en 1610), siendo la pieza de Calderón una refundición de la misma muy posterior, probablemente de 1642-44, a la vuelta de su experiencia personal en la Guerra de Cataluña, a la cual habría aludido crípticamente al ambientarse la obra en la época de Felipe II; ello explicaría que entonces se le diera a la obra de Calderón el título de El garrote más bien dado, para evitar evocar el título de la comedia atribuida a Lope de Vega. Por otra parte, la atribución del primitivo Alcalde de Zalamea a Lope de Vega (1562-1631) se hizo por vez primera en fecha tan tardía como 1785. No se conserva el manuscrito original de Calderón; el texto de la obra aparece por vez primera en el mejor de los mejores libros que han salido de comedias nuevas, una antología preparada por Tomás Alfay impresa en Alcalá de Henares por la imprenta de María Fernández en 1651. Ahí aparece sin nombre de autor y con el título de El garrote más bien dado. De esta edición derivan las otras dos que con ese mismo título aparecieron en 1653: una es una reimpresión de la antología original en Madrid por María de Quiñones y otra en Lisboa por Pablo Craesbeeck, dentro de Doce comedias de las más grandiosas que hasta ahora han salido de los mejores y más insignes poetas. La obra ya se había hecho tan célebre que suplantó a la comedia de Lope y adquirió su título, y Juan de Vera Tassis y Villarroel, encargado de componer la Séptima Parte de comedias del célebre poeta español Don Pedro Calderón de la Barca (1683), la incluyó por vez primera con el epígrafe de El Alcalde de Zalamea.